La pelicula fotográfica, su revelado, el uso del cuarto oscuro y todo lo que conlleva, -hablo especialmente del blanco y negro- es algo muy personal. Yo en la actualidad me sirvo de los dos soportes. Pero creo que aún prefiero el acabado que da el sistema analógico: por calidad de imagen, definición, textura y, principálmente, por la más amplia y delicada transición en las tonalidades. A lo que hay que añadir el romanticismo que tiene el revelar uno mismo las copias; y el hecho de que no haya dos de éstas idénticas.

Veremos qué es lo que sucede. Una cosa sí que está clara: las cámaras de carrete pueden durar toda una vida, pero las digitales... Las dos fotografías del capítulo son analógicas, escaneadas de originales en papel que revelé en casa en su día.


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