Quedó patente, tal y como se puede leer en el folleto que presentaba la feria, el grave peligro que corre "la biodiversidad agraria, generada y acumulada por generaciones de campesinos durante siglos"; la destrucción de los paisajes agrarios tradicionales, la pérdida de esta biodiversidad agraria, está repercutiendo "de forma muy negativa en numerosas especies de flora y fauna silvestre, con diferentes grados de amenaza, que se encuentra asociada a los agroecosistemas tradicionales".
La mesa redonda de "agricultores sabios" dejó claro que el ahora denominado "cultivo ecológico" no es sino el fruto de la forma tradicional de cultivar la tierra y criar ganado. El progreso y la productividad han hecho que ciertas sustancias como fertilizantes químicos, plaguicidas, aditivos varios y hormonas se hayan convertido en productos de uso habitual, de cara a conseguir la máxima producción de alimentos (y por tanto las ventas máximas), con el peligro consecuente para la salud del consumidor.
La moraleja es clara: los productos "ecológicos" pueden ser algo más caros que los demás, pero nos hacen vivir más y mejor.
"Por las huertas del Valle de Ricote"

Arriba, una fotografía de la huerta de Blanca, donde es fácil encontrar en un mismo bancal distintos árboles frutales. Abajo, una vaca que encontré a más de 2000 metros de altura entre el Valle glaciar de Otal y el pico Tendeñera, en el P¡rineo aragonés; la ganadería extensiva de vacuno en este lugar no parecía molestar mucho a marmotas, sarrios y otros mamíferos. Además, los campesinos de la zona dejan en la tierra los cuerpos del ganado muerto, lo que sirve para alimentar a distintos animales carroñeros, como córvidos, buitres, zorros, etc. La foto recibió el primer premio del Concurso de Fotografía sobre "Biodiversidad Agraria" de la feria citada.



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